Me preguntan qué quiero, qué tengo en la cabeza, qué tengo en las vísceras, qué tengo en el corazón.
Muchas cosas, respondo. Tengo dos imágenes. Por un lado aún la tengo a ella. Tengo su mirada, su paciencia, su apoyo, su voz, sus ideas, sus palabras, sus gestos, su sexo que también es mi sexo. Tengo su disposición, su cabeza y aún tengo su sinceridad. Tenemos muchos planes.
Ella tiene mi lealtad, mi amor, mi tiempo... Todo mi tiempo, mis concejos, mi familia, mi futuro, mis noches, mi cuerpo en esas noches. Tiene mi fuerza. Tiene mi apoyo y sabe que tiene todo esto.
Por otro lado tengo un deseo y una segunda imagen, otra, diferente. Quisiera tener las uñas largas para poder robarle todo lo que le di. Poder agarrarlo y desprendero todo. Todo mi tiempo, mi primera vez, mis primeros besos, mis escritos, mis ideas, mi trabajo, mi fidelidad, mi cariño, mi sonrisa, mis besos, mi pasión.
Las madrugadas de los domingos.
Quisiera arrancárselos y dejarla sin nada de eso. Desearía poder tenerlo todo de nuevo. Que yo se los pueda quitar ya que ella los quiere botar.
Si lo pudiera tener de vuelta lo botaría lejos, no quisiera verlo de cerca, solo de lejos, a través de una ventana vieja y sucia. Como el dvd que reemplazó por el que yo le regalé con mucho amor, cuando odiaba su cumpleaños.
Ella me dejó claro que perdí mi vida allí, siento que de nada sirvió todo. Me usó. Se sentía sola y aprovechó porque yo la hallé. Eso vi en toda ella, toda su ropa, sus gestos y su indiferencia me lo demostró.
Siempre se lo dije, siempre se lo dije.
Olvidé mi familia, olvidé mis amigos, le entregué todo mi tiempo, toda mi inocencia. Todo eso era yo, me definía. Las cosas buenas y las cosas malas me definian, pero ella borró todo lo bueno y se quedó con lo malo.
Perdí mi tiempo, perdí mi contenido. Lo arrojé a las aguas mas negras y turbias. Y ahora solo espero poder reconstruirlo y hacerlo más puro y bonito.
No quiero recordar nada. Guardaba ciertos recuerdos muy felices, guardaba cosas que tienen su nombre en el color café, cosas que además tenían muchos nombres. Algunos nombres son compuestos con dos palabras, otros con solo una palabra y me la recordaban a ella.
Guardé por mucho tiempo un periquito verde que solía volar por mi cuarto con toda libertad y se posaba en mis piernas. Él me hace sonreir aún hoy cuando me acuerdo de él.
Guardé una llave que abre el cofre de los recuerdos, de las risas, de las compras, de las luchas que juntas ganamos, el cofre que guarda las satisfacciones. También guardé sus fotos que me recordaba todo el ánimo que le daba y lo positiva que la quería volver.
Quiero olvidarla, porque la aprendí. Aprendí cómo era ella, la grabé en mi cabeza y la acepté. Y ella me volvió mucho como ella. Solía dormirme a las siete de la mañana y despertar a las cinco de la tarde. Solía hablar frente a mucha gente porque era algo que ella no hacia y aunque yo no lo hacia tampoco, lo aprendí a hacer por ella.
Hice que se sientiera orgullosa de mí y me gustaba que me lo dijera. Yo hacia cosas para que ella se sintiera bien connmigo, para que pudiera confiar en mí. Era mi jefe y como jefe me regañó muchas veces, pero la perdoné porque al mismo tiempo triunfábamos sobre todas las predicciones. Juntas haciamos el mejor team.
Y ahora tengo que borrar mucho de mí porque me traicionó. Me mosttró alguien a quien yo no conocía, alguien que no se parece a lo que yo aprendí. Alguien que no piensa como esa persona pensaba y eso me ayuda porque suelo olvidar las cosas, como ella, y nos olvidaremos mutuamente. Ella nunca me anotó en su cuaderno y por eso me olvidará fácil. Ya lo hizo. Solo quedan algunas fragancias de un cuerpo que era mio pero que ella lo consideraba como suyo y era así porque yo se lo entregué y ella lo veia y yo la dejaba.
Ojalá junto con todo esto por fin pueda olvidar el primero de enero, el peor de cualquier vida porque ahora la única que se sentirá sucia, soy yo.
No quiero perder la esperanza del amor, quiero entregarlo todo, todo sin medida, espero que esta vez no cometa el mismo error.